13 de febrero de 2014

Un remedio para la tristeza :

Lo mejor para la tristeza - contesto Merlin empezando a resoplar - es aprender algo. Es lo único que no falla nunca .Puedes envejecer y sentir toda tu anatomía temblorosa. Puedes permanecer durante horas en la noche escuchando el desorden de tus venas , puedes echar de menos a tu único amor; puedes ver el mundo a tu alrededor devastado por locos perversos ; o saber que tu honor es pisoteado por inteligencias inferiores. Entonces solo hay una cosa posible: Aprender

Aprender porque se mueve el mundo y lo que hace que se mueva .Es lo único que la inteligencia no puede agotar; nunca le torturara ,que nunca le inspirara miedo o desconfianza y que nunca soñara con lamentar de lo que nunca se arrepentirá. Aprender es lo que te conviene.

Mira la cantidad de cosas que puedes aprender : la ciencia pura ,la única pureza que existe .Puedes aprender: Astronomía ,es el espacio de una vida .Historia natural en tres. Literatura en seis y entonces después de agotar un millón de vidas en biología, historia, teología, geografía economía y medicina.

Pues entonces puedes empezar a hacer una carrera con la madera mas apropiada ,o pasar cincuenta años aprendiendo a empezar a vencer a un contrincante en esgrima y después y después de eso puedes empezar de nuevo con las matemáticas ,hasta que sea tiempo de aprender a " Arar la tierra"


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11 de febrero de 2014

Mandala budista

Azucarillo

Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
Proverbio africano

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Recursos

12 de junio de 2012

El cuento del burro


Había una vez, hace muchos años, un matrimonio con un hijo de 12 años y un burro. Decidieron viajar, trabajar y conocer mundo. Así, se fueron los tres con su burro. Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba: - Mira ese chico mal educado! El arriba del burro y los pobres padres, ya grandes, llevándolo de las riendas! Entonces, la mujer le dijo a su esposo: - No permitamos que la gente hable mal del niño. El esposo lo bajó y se subió él (…) 

 Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba: - Mira qué sinvergüenza ese tipo! Deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va muy cómodo encima! Entonces, tomaron la decisión de subirla a ella al burro mientras padre e hijo tiraban de las riendas. 

 Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba: - ¡Pobre hombre! Después de trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el burro! Y el pobre hijo? ¡Qué le espera con esa madre! Se pusieron de acuerdo y decidieron subir al burro los tres para comenzar nuevamente su peregrinaje. 

 Al llegar al pueblo siguiente, escucharon que los pobladores decían: - ¡Son unas bestias, más bestias que el burro que los lleva, van a partirle la columna! Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro. Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes: - ¡Mira a esos tres idiotas: caminan, cuando tienen un burro que podría llevarlos!