23 de marzo de 2009

El cielo y el infierno

Un hombre deseaba saber qué diferencia había entre el cielo y el infierno y, como por ensalmo, se cumple su deseo. Sueña que ha muerto y se ve ante una gran puerta que se abre ante él. Dentro hay una habitación amplia, con una mesa llena de comidas exquisitas que huelen maravillosamente. Alrededor de la mesa hay muchos comensales; llevan en la mano unas cucharas de mango extremadamente largo pero, en vez de disfrutar de lo que tienen delante, lloran y se lamentan. El hombre pregunta qué les pasa, y le contestan que, como las cucharas tienen los mangos tan largos, todo intento de comer es vano y esa impotencia les hace sufrir terriblemente. El hombre decide marchar de allí, pero antes pregunta qué lugar es ese, y le dicen que el infierno.

De pronto se encuentra de nuevo fuera, ante una puerta exactamente igual que la anterior. Abre y ve la misma mesa, los mismos manjares, las mismas cucharas de mangos larguísimos. Pero allí nadie grita ni sufre; parece haber una gran felicidad. Mira a aquellas personas y se da cuenta de que, como la longitud de las cucharas no les permite alimentarse por sí mismos, se están dando de comer unos a otros. Ese lugar, le dicen, es el cielo.

1 comentario:

  1. Entonces, la tierra es muy parecida al infierno

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